Amor y Rebeldía

Amor y Rebeldía van enyuntados...

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Location: Chile

Título de Periodista y Grado Académico de Licenciado en Información Social. Pontificia Universidad Católica de Chile.

Friday, March 15, 2002

El retortijón libertario (1989-1992)

Un Colico de cuatro años

Aunque la inconstancia, el “pajeo” y los bajones eran parte de su ser, este grupo de anarcos(as) puede pasar a la historia como uno de los (ir)responsables de resucitar, en la capital de Chile, al movimiento que, si bien nunca muere, suele estar frecuentemente de parranda.

La experiencia del Colectivo Libertario de Comunicación (Colico) se desarrolló durante cuatro años, entre 1989 y 1992. Sus integrantes provenían de distintos ambientes libertarios. La primera vertiente se produjo por el contacto entre dos retornados de Europa con un estudiante de Periodismo de la UC. Roberto y el Lolo, ambos cercanos a los 35 años, habían pasado sus exilios en Francia e Italia. El primero había adherido a las ideas ácratas un tiempo antes del golpe de 1973 y el segundo suscribió tales principios poco antes de regresar a Chile. Si bien los dos tenían antecedentes familiares relacionados con el anarquismo –la madre de Roberto y el padre del Lolo- sus primeras actuaciones fueron en partidos de la izquierda chilena. En cambio, el universitario apodado Wari –que Oscar Ortiz presentó a los anteriores- no tenía familiares vinculados al campo libertario, y había iniciado sus contactos con las ideas en la UC al integrar en 1986-87 la agrupación RIA (ver artículo en EDN anterior). En esa época Wari contaba con 21 años y nunca había militado en algún partido político.

A este trío se sumaron luego otros tres alumnos de Periodismo de la UC: el Loco, Rodrigo y Fito, con los cuales se realizó una serie de programas radiales destinados a analizar la contingencia nacional. Estos cassettes eran enviados a la Radio Libertaria de París. Después de algunos meses, los últimos tres mencionados abandonaron el colectivo.

El local en la calle Londres

Posteriormente, el grupo consiguió un espacio en el local del Instituto de Ecología Política (IEP), en el centro de Santiago. Por esa misma época, debido a la presencia en diversas manifestaciones callejeras, se tomó contacto con Sergio, un joven chileno que estudiaba sociología en Berlín, por lo que fue apodado “Otto”. Este, a su vez, conoció en la calle a la que sería la otra vertiente del colectivo, un grupo de jóvenes pobladores de la zona norte de Santiago. Estos acababan de egresar de la enseñanza media y eran ex militantes de partidos de izquierda: comunista, Mapu-Lautaro, MIR, trotskista, y de comunidades cristianas de base. Conocidos como Lapa, Mono, Pelao y Leo, aportaron la veta "popular" al grupo.

Aprovechando los computadores de la UC, y gracias a dineros provenientes de los nexos europeos, el colectivo editó dos números del periódico formato tabloide Acción Directa, que fue distribuido en las calles, en marchas y manifestaciones con motivo de fechas simbólicas: Primero de Mayo, Ocho de Marzo, 11 de Setiembre y 12 de Octubre. También se enviaron al extranjero. Como consecuencia, se contactó a un gran número de jóvenes, que comenzaron a reunirse en el local del IEP. Allí se incorporó la tercera vertiente, que se puede identificar con jóvenes punkies de la zona sur de Santiago. De ésta, Antonieta se incorporó definitivamente al colectivo.

Como las reuniones de coordinación eran tan numerosas y llegaban muchos jóvenes desconocidos, hubo más de algún problema, como el robo de un dinero desde el escritorio de los ecologistas. Este suceso llevó a abandonar ese recinto. Sin embargo, ese espacio significó el encuentro entre diversos sectores interesados en las ideas anárquicas: se pudieron conocer antiguos militantes anarcosindicalistas, jóvenes universitarios, estudiantes secundarios, músicos y artistas, feministas, etc. Nunca se llegó a consolidar una coordinadora permanente.

La muerte del Lolo

Jorge Saball (Lolo) padecía agudos dolores de cabeza y diariamente tenía que tomar medicamentos para estabilizar su metabolismo. Esto era secuela de una operación al cerebro que le habían realizado para extirparle un tumor. Para mediados de 1991 el cáncer se había extendido irremediablemente. El Lolo había dispuesto todo para que su velorio y cremación fueran actos libertarios: banderas negras, himnos anarquistas, discursos, etc. En concreto fue una manifestación de diversidad: mientras su madre con amistades de ella rezaban por su alma, ácratas reunidos conversaban sobre cualquier tema, al igual que sus ex compañeros del Mapu, y de fondo música catalana. El velatorio se llevó a cabo en Tekhne, centro de tecnologías alternativas, lugar donde el Lolo desempeñó sus últimas funciones laborales. Hasta un tiempo antes de su muerte había estado traduciendo del francés al castellano el libro “El cosaco de la libertad”, escrito por Alexander Skirda, acerca de la vida del legendario guerrillero ucraniano Nestor Majno.

Vínculos y dispersión

Las principales relaciones de los miembros del Colico se dieron con grupos ecologistas, feministas, indigenistas y con bandas de harcore punk.

Junto con alumnos de la Universidad de Chile el colectivo participó en la organización de la Tokatákrata. Ésta se efectuó en el local del Centro de Estudiantes de Ingeniería. (CEI). Gracias a este tipo de eventos se establecieron lazos con bandas como “Bebés Paranoicos”, “Vida y Muerte”, “Bandalik”, y “Canutos Presos”, entre otros.

Además se estableció contactos con grupos e individualidades libertarias de la U de Santiago, Pedagógico, U de La República, U Austral, Cerro Huelén (RAR), etc. También se alcanzaron a editar una serie de publicaciones especiales, como: Lakra, Insubordina y Deserta, Tierra y Libertad, Mujeres Libres, entre otras.

Si bien este colectivo no se destacó por ser muy “eficiente” ni “productivo” en lo que se refiere a la propagación de las ideas anarquistas, es indiscutible que jugó un importante papel en la reaparición del activismo libertario en la capital de Chile.

La última formación del Colico estaba compuesta por Pelao, Mono, Leo, Wari, Roberto, Elena y Antonieta. La Conmemoración de los 500 años (1992), ocurrida el 12 de octubre de aquel año, podría considerarse como el acontecimiento que marca el fin de las actividades de esta agrupación.

Una vez disuelto el colectivo, a fines de 1992, cada uno de sus integrantes pasó a participar en nuevas iniciativas (Intoxicación Social, Cosmo, Grupo Clotario Blest, Proyecto Imprenta, Anarres, etc.).

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