Amor y Rebeldía

Amor y Rebeldía van enyuntados...

My Photo
Name:
Location: Chile

Título de Periodista y Grado Académico de Licenciado en Información Social. Pontificia Universidad Católica de Chile.

Thursday, March 15, 2007

Las amazonas capturaron al príncipe azul

Una cosa son los sentimientos y otra es la forma concreta en que se estructuran las relaciones humanas.

¿No es una contradicción la que existe entre la emoción del amor y el establecimiento de relaciones basadas en la pretensión de exclusividad?

La reproducción social –y cultural- de la especie no es un tema menor en la configuración de las pautas o patrones de relación mujer-hombre.

La matriz reproductora de la sociedad se encuentra en la corporalidad femenina, en su biología.

Para asegurar la continuidad de la especie, es posible la existencia de un pueblo de mujeres, con unos pocos sementales (hoy, con un banco de espermios). Una sociedad de hombres, con un pequeño grupo de mujeres reproductoras está condenado a la extinción. Los clubes de Tobi tendrían que inventar úteros artificiales (como en Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley), lo cual está muy lejos de ser posible. Esta potencial prescindencia del género masculino es lo que ha aterrorizado el inconsciente colectivo de los hombres por milenios, y es algo que ayuda a explicar el machismo. Lo divertido, es que este miedo es nada más que una proyección de la lógica patriarcal, ya que la cultura matrística nunca estaría por subyugar a los hombres.

La única división del trabajo con sustento biológico, es la producción y amantamiento de los hijos. La diferencia de fuerza no es tan importante.

La belleza corporal, la armonía de las formas, las curvas y los contrastes, son bastante más femeninos. Miremos las pinturas de la civilización cretense, una de las últimas en ser invadidas por los pueblos patriarcales. Mujeres con sus pechos a la vista, participando en todo tipo de actividades, incluso en el deporte popular del salto sobre los toros. Qué grato es apreciar un cuerpo femenino moldeado por la actividad física o en el gimnasio. Por qué resulta tan excitante para muchos hombres ver escenas lésbicas o lucha de mujeres?

Los mitos que hablan de las mujeres como de la “hermosa maldad”.

El símbolo, la imagen de la Princesita en el castillo encantado, tiene muchos visos de ser una metáfora compensatoria, típica de categorías sociales sometidas.

Piénsese en todas las relaciones de dominio que han existido en la historia: amo-esclavo, señor-siervo, patrón-obrero. Los mecanismos de compensación de los segundos, van desde la imitación grotesca del primero, pan y circo, alcohol y drogas, “sacar la vuelta”, el “chupamedias”; robo, hurto o sustracción.

Medítese ahora en ciertas conductas “características” del género femenino:

Cahuineo, copuchas, aserruchadas de piso, “deslealtades”, sapeo, etc.

Celos, posesividad, etc.

Eterna espera del Príncipe Azul.

Reflexiónese en relación al origen del llamado “amor galante”. Según algunos historiadores, habría que remontarse al siglo XII, y al sur de Francia, en donde los trovadores cantaron al romance, inspirados en la relación de vasallaje. De hecho, el beso en la mano era una costumbre que evidenciaba la reverencia que mostraba el siervo hacia su señor. Imagínese cómo deben haberse sentido esas mujeres, encerradas en los castillos, con funciones y roles totalmente secundarios, con cinturones de castidad, abusadas por los jefes y guerreros, que, de pronto, unos poetas las compararan con los señores, las reverenciaran, besaran sus manos, etc. Un excelente mecanismo de compensación.

El club de Tobi. Cofradía masculina. Futbol.

El aquelarre de brujas. Orgías, drogas, viajes, magia, ocultismo, relación con poderes y fuerzas ocultas. Presencia satánica.

Recordemos la caza de brujas, emprendida por la Iglesia Católica, a través de la Inquisición, y que costó la vida de unas 500 mil mujeres. Persecución cultural, pues esa mujeres poseían conocimientos curativos, sobre métodos anticonceptivos e interrupción de los embarazos.

A qué se debe el fanatismo católico en contra del aborto?

Pensemos en la trata de mujeres, en la prostitución, en la lapidación de las infieles, en la extirpación del clítoris.

Si el patriarcado no tiene más de diez mil años, y el homo sapiens sapiens se originó hace unos cien mil años, significa que sólo el 10% de la historia de la humanidad ha estado dominada por los hombres, por el machismo.

¿Crees que es casual que en casi todos los mitos se hable de un pasado paradisíaco, en que el ser humano vivía en armonía consigo mismo y con la naturaleza?

Los primeros pueblos patriarcales, pastores que venían de las estepas euroasiáticas, bárbaros guerreros, exterminadores, genocidas, brutos, no tenían otra ventaja que el uso del caballo y de las armas de hierro. El desarrollo de la escritura y de las civilizaciones se debió a que esos salvajes se apropiaron de buenas tierras y al clima benigno, o a que en esos lugares florecían culturas matrísticas muy avanzadas pero que no tenían sistemas para defenderse de las invasiones.

¿Se han preguntado por qué la derecha, el conservadurismo, los reaccionarios de cualquier color político idolatran la familia y el matrimonio patriarcal?

Porque las respeto, las amo y las admiro, mujeres del mundo, uníos, el futuro de la humanidad y de la Tierra depende de ustedes.

La mentira en las relaciones hombre-mujer

Creo que la mentira tiene directa relación con la exigencia de exclusividad en las parejas.

La mentira es funcional, permite realizar dos acciones que se presentan como contradictorias, inconciliables. Posibilita llevar a cabo una vida de pareja y, al mismo tiempo, disfrutar de la variedad sexual.

Negarlo hasta la muerte. La mujer puede tener muchas sospechas e, incluso, evidencias que muestran que su pareja le es infiel. Sin embargo, mientras el tipo no sea sorprendido con las “manos en la masa” o lo reconozca, es muy probable que la fémina siga al lado de él.

Si el hombre es sorprendido, aún le queda el expediente de que se trata de una excepción, de que lo hizo sin darse cuenta, que estaba borracho, que la otra lo provocó, etc. Aunque el tipo la engañe sistemáticamente, cada vez que se le presenta una oportunidad, basta que ella piense que fue sólo una caída puntual, una debilidad.

Ahora bien, también se observa el caso de mujeres que, sin reconocerlo, aceptan que sus parejas tengan “aventuras”, “canitas al aire”, pero se conforman con ser ellas las “legales”, “oficiales”, etc.

Otro caso es cuando el hombre tiene “amantes” ya establecidas. En ese caso la “legal” se consuela con el dicho: “yo soy la catedral, el resto son capillas”.

Club de Tobi.

Se da más la “lealtad” entre los hombres que entre las mujeres.

La mujer, como todo sujeto que participa en una relación de subordinación, busca siempre compensaciones dentro del sistema.

Valorización del donjuanismo.

Don Juan paralelo a Romeo

Lo mejor es dar por hecho que la otra persona tiene contacto erótico con terceros(as). La única petición con sentido es la de cuidarse, en cuanto a tratar de no contagiarse enfermedades venéreas, sida o de provocar embarazos no deseados.

Muchas veces la mujer prefiere la mentira, la negación y el ocultamiento, antes de aceptar otra forma de relación hombre-mujer. Les obsesiona escuchar que son las únicas, las especiales, las ideales, aunque en la práctica no sea así. Hipocresía.

Tanto la poliginia como la monogamia son instituciones nacidas en el patriarcado. El principio que rige es la exclusión del otro como comensal (Maturana).

Producción y reproducción de la vida, de la cultura, del ethos.

Propuesta: aceptar la diversidad, y aprender a convivir con la complejidad. Poligamias, poliandrias, comunidades de amor y sexo, redes de relaciones erótico emocionales.

El tema de los hijos: control de la natalidad, anticoncepción, aborto terapéutico. Responsabilidad de padres biológicos (pruebas de ADN), adopciones, salas cunas, jardines infantiles, jornada completa en establecimientos de enseñanza básica y media, etc. Redes afectivas.

El mito de las Amazonas

A raíz del último día mundial contra la violencia hacia la mujer, aparecieron por la prensa cifras aterradoras del maltrato sufrido por ellas a manos de los varones. Si a ello agregamos prácticas socioculturales machistas, que van desde la obligatoriedad de taparse, la prohibición de realizar ciertos actos, hasta mutilaciones y asesinatos públicos. Muchas veces me he preguntado cuál es el trasfondo de todo esto; qué explicación sico-social se podría dar para entender tanta brutalidad y abuso.

La práctica sistemática de la dominación, de un segmento de la sociedad sobre otro, se estima que no tiene más de cinco mil años. Es decir, desde la aparición del Homo Sapiens Sapiens, la humanidad vivió unos 45 mil años en relaciones horizontales, igualitarias. Varias investigadoras hablan de sociedades matrísticas o matricéntricas, de las que se conservan restos arqueológicos; hoy subsisten algunos pueblos indígenas –como los Moso, en China- que nunca fueron completamente avasallados por invasiones patriarcales.

Creo que el mito o leyenda de las Amazonas no ha sido suficientemente interpretado y que de su análisis puede alumbrar la comprensión del fenómeno. Primero, hay que tener presente que el mito fue creado y transmitido por los vencedores: originalmente los griegos. Sabemos que éstos fueron el producto de sucesivas invasiones de pueblos indoeuropeos desde el norte de la península balcánica (primero los aqueos y luego los dorios). Sociedades guerreras que avanzaron en su conquista hacia el sur; se estima que la última civilización matrística en caer fue la minoica, en la isla de Creta. Lo más probable es que estos invasores patriarcales, en su paso arrollador hacia el sur, encontraron la resistencia de pueblos que, aunque pacíficos, no dudaron en defenderse ante la agresión. Como las mujeres tenían gran protagonismo y participaban de igual a igual con los hombres en todas las actividades (recordar las pinturas en que se ven a mujeres y hombres haciendo piruetas arriba de los toros, en Creta), no es de extrañar que lucharan bravamente para detener a los guerreros del norte.

Los invasores, de cuyo pasado pre-patriarcal deben haber quedado algunas leyendas y mitos, tienen que haber sentido una gran impresión al encontrarse con pueblos en que las mujeres tenían igual estatus que los hombres; y para qué decir el impacto que debe haberles producido que algunas de ellas los enfrentaran en las batallas mostrando destreza y valentía. Algo en lo que podríamos llamar el “inconsciente colectivo” de los hombres debe haber hecho explosión: temores atávicos, angustias, pánico… ¿qué pudo provocar eso? Por sicología conocemos la relación entre complejos de inferioridad o de impotencia y las conductas o personalidades abusivas, sádicas, autoritarias o dominantes. ¿Qué pudo llevar a los hombres a adquirir la costumbre permanente de mantener subyugadas, aplastadas, oprimidas y desvalorizadas a las mujeres?

Poder como capacidad, potencia. En la mujer está la matriz, es la reproductora de la especie. Su ciclo menstrual la conecta con la naturaleza. Tiene mayores conexiones entre ambos hemisferios cerebrales. Embarazo, amamantamiento y crianza (por lo menos en los primeros meses de vida). Conocimiento de las plantas (hierbas), invención de la agricultura; control de la natalidad para no quebrantar los equilibrios ecosistémicos. Era evidente que de los dos sexos, era la mujer la más importante para reproducir la especie; una población de mujeres con pocos hombres no tiene problemas, en cambio, lo inverso puede llevar a la extinción.

No es de extrañarse que surgiera algún tipo de “envidia” por parte de los varones, lo que lleva a buscar formas de compensación… ¿Qué es lo que diferencia al hombre? Anatómicamente puede desarrollar mayor musculatura, tamaño y fuerza física. No tiene ciclos menstruales, por lo que su “biorritmo” es más parejo, lineal al no estar tan influenciado por las variaciones hormonales. “Ir siempre para adelante, cada vez más, conquista, expansión”. Por esto, no es raro ver que los hombres, en la división del trabajo, optaran por la caza… aunque se sabe que hubo mujeres cazadoras, es probable que en mayor número fuera una actividad de hombres.

Hubo zonas geográficas en que la caza debe haberse vuelto difícil, por razones climáticas. En ellas, el hombre debe haber entrado en competición con otros comensales (el lobo, por ejemplo), hasta llegar al punto de querer excluirlo, lo que habría llevado al origen del pastoreo: rebaños encerrados y “protegidos” de los otros depredadores.

La exclusión pasaría a convertirse en un patrón o pauta relacional, y lo que en un principio fueran formas de compensación “sanas” pasarían a ser reemplazadas por búsqueda “violenta” de compensación. Es posible que los hombres “proyectaran” la conducta excluyente hacia las mujeres, y empezaran a temer que ellas llegarían a prescindir de ellos; con ello llegamos a uno de los más grandes temores: la extinción del género. Y es este pánico el que se refleja en el mito de las Amazonas, al presentarlas como un pueblo de mujeres que mantenía sólo un pequeño grupo de hombres -como sementales- y que al nacer un niño varón, lo enviaban a las tribus de los padres o los sacrificaban. Para reafirmar esta idea de la “proyección”, recordemos que es justamente en sociedades patriarcales donde muchas niñas son asesinadas al nacer por considerarlas una carga para las familias.

Con ello tenemos el cambio del Poder-capacidad creativa, de las mujeres, por el Poder como dominación, instaurada por los hombres.

¿Cómo volver a modos de compensación no violentos? ¿Cómo transitar del poder-dominio al poder-capacidad, creatividad?

Identidad masculina; sin complejos en un contexto de horizontalidad (la palabra igualdad conlleva confusiones)

John Holloway: “Cómo transformar el mundo sin tomar el poder”

Ataraxia

Similitud entre la ataraxia de Epicuro y el nirvana de Buda. Vínculo con el tao, de Lao-Tsé, y con el budismo zen.

Liberación de los apegos, de los deseos ansiosos, de las ambiciones. No significa eliminar los objetivos, anhelos ni la voluntad. De hecho, se aspira a lograr un placer, un goce tranquilo, relajado, una plenitud en equilibrio con los demás y con el medioambiente.

Liberarse de los temores y de las angustias con respecto a la muerte, a las divinidades, a la soledad, a la fama y al reconocimiento.

¿Qué es el Poliamor?

Los occidentales se rigen por la tradición judeocristiana/greco-romana, siendo sus valores hegemónicos la monogamia, el matrimonio heterosexual y la perpetuidad de la pareja hasta la muerte, la fidelidad, etc.

Algunas otras culturas han establecido sus propios códigos y formas de relacionarse al amar. Por ejemplo, en la sociedad Moso (para más información, consultar la página siguiente: http://www.chinaviva.com/Moso/mosoindice.htm), las mujeres pueden cambiar de amante cada noche, emparejarse por amor o por gusto sin que el matrimonio sea una institución en su comunidad. Esta característica es, además, un común denominador en muchos pueblos no-patriarcales (matricéntricos, matrízticos, gilánicos).

Si la forma de relacionarte amorosamente es una estructura creada por la sociedad, entonces la sociedad –las personas en interacción- puede crear una nueva forma de amar. Ése es el caso de los y las "poliamantes", un nuevo estilo de relación diseñado por quienes consideran ser capaces de amar a más de uno o una a la vez.

Honestidad

El poliamor, como la palabra lo indica, significa "varios amores". Es un estilo de vida con relaciones amorosas serias, íntimas y de largo plazo entre más de dos personas al mismo tiempo.

Cuando se habla del "poliamor" no se debe confundir con relaciones abiertas, en donde ambas partes de la pareja permiten que la otra persona tenga encuentros eróticos con otros y con otras de manera casual, ni con Parejas SW (swingers) que intercambian encuentros sexuales.

El poliamor consiste en relacionarse con varias personas a la vez estando todas y cada una de acuerdo en la lealtad -más que en la fidelidad-, en la honestidad, la confianza, la dignidad, la comunicación, el respeto, la negociación y el establecimiento de una relación no posesiva.

Cada vez más este nuevo estilo de relacionarse se manifiesta a través de encuentros, chats, páginas web, como http://www.polyamorysociety.org/, en donde se explica que el poliamor abraza la igualdad sexual y todas las orientaciones sexuales, hacia un círculo amplio de intimidad conyugal y amor. "El poliamor hace elegir concientemente con cuántos compañeros o compañeras uno desea estar implicado, más que aceptar normas sociales que dictan una sola persona a la vez como sujeto de amor", indican en su página web los creadores y las creadoras de la sociedad de poliamantes.

Existen otras páginas de encuentro como http://www.poliamor.com/, http://www.poly-nyc.com/, etc, en las cuales puedes tener más información sobre este nuevo estilo de relaciones que se está difundiendo; cada vez tiene más gente participando libre y concientemente, hasta el punto de existir familias integradas por poliamantes. No sabemos si esta expresión llegó para quedarse o será una moda pasajera. Lo único seguro es que cada vez se encuentra más información sobre el tema y muchas personas están pensando en esta alternativa para recibir y dar amor.

Una cuestión de amor más que de sexo

Aún cuando la relación amorosa entre tres o más personas permanece en el umbral de la sociedad, quienes la practican son cada vez más visibles, al compartir su experiencia en seminarios, documentales y sitios en Internet. Uno de los mejores ejemplos es el grupo neoyorquino Polyamorous NYC, compuesto por "poliamantes" o personas que practican el "poliamor", esto es, relaciones amorosas serias, íntimas y de largo plazo entre más de dos personas.

El "poliamor" no es igual a una relación abierta, que implica el sexo casual fuera del matrimonio, ni a la infidelidad, que es sinónimo de deshonestidad y secreto. Más bien se basa en el amor más que en el sexo, y se da con el absoluto conocimiento y consentimiento de todos los involucrados, sean éstos un matrimonio con amantes, un "ménage a trois" o una persona soltera con varias parejas.

Algunos pueden verlo como incapacidad o falta de voluntad para unirse a largo plazo con una sola persona, pero los "poliamantes" más bien se sienten capaces de asumir "varios" compromisos, tanto como lo hace un padre o madre con sus hijo(a)s.

"Se requiere de mucha estabilidad emocional", reconoce Nan Wise, una psicoterapeuta que practica el "poliamor". Nan y su esposo desde hace 24 años, John Wise, mantienen una relación amorosa con otra pareja, Julio y Amy.Como en muchas de estas relaciones, Nan tiene con John su "relación primaria", y con Julio y Amy una "relación secundaria", términos que sirven para adjudicar niveles de importancia a quienes participan en un mismo grupo. Las modalidades y escala de valores de este tipo de relaciones pueden resultar complejos para quienes desconocen cómo operan, pero el fenómeno está saliendo a la luz a través de grupos de discusión, sitios en Internet, eventos y películas.

"Three of Hearts: A Postmodern Family" ("Tres Corazones: Una Familia Posmoderna") es un documental que se acaba de estrenar en Nueva York y que expone la relación "poliamorosa" entre Samantha Singh y la pareja de homosexuales Sam Cagnina y Steven Margolin.

Cualquiera que quiera saber más sobre el "poliamor" también puede recurrir a las reuniones mensuales de Polyamorous NYC o a su desfile anual Poly Pride Day en el Central Park de Nueva York. Internet es asimismo una rica fuente de información. Sitios como www.polyamory.com y www.polyamory.org ofrecen desde "métodos cuidadosamente demostrados para no cometer errores en una relación entre “poliamantes" hasta canciones, ensayos, artículos de opinión, películas y literatura de ficción sobre el asunto.

La Polyamory Society, por su parte, es una organización sin ánimo de lucro que "promueve y apoya los intereses de individuos con relaciones o familias múltiples"."Creemos que el amor, no el sexo, es la clave del poliamor. Con frecuencia, es el aspecto del amor múltiple, y no el del sexo múltiple, lo que es más problemático para quienes lo practican", dice Gaylen Moore, de Kent (Ohio), en una carta abierta a la prensa publicada en el sitio web de ese grupo.

En Filadelfia, la organización Poly Living tiene planeado para febrero de 2006 una conferencia en la que los "poliamantes" de Estados Unidos están invitados a compartir sus experiencias y abordarán temas como "Creando Intimidad" y "Asuntos Legales para poliamantes", entre otros. Según Barbara Foster, que estudia el "poliamor" y lo práctica con su esposo desde hace más de veinte años, se trata de "un movimiento social muy importante, y que está de moda".

Otro aspecto importante es que se valora más la calidad de las relaciones –lo que ellas contribuyen a la evolución personal, plenitud y autorrealización- que la cantidad, sea ésta en el número de los vínculos o en la duración de ellos.

El “poliamor” no tiene nada que ver con el consumismo sexual ni con las relaciones desechables, propias de la actual mercantilización de la vida.

Es como un reciclado del antiguo concepto: “Amor Libre”, pero incorporándole fuertemente el tema de la Responsabilidad

(Extractado de diversas fuentes)

Thursday, March 01, 2007

Lo óptimo

Hasta los postulados más individualistas, “asolistas”, atomizadores, hedonistas, hacen referencia, en última instancia, al todo, a la totalidad. Desde la “mano invisible”, hasta “el chorreo”, afirman que la conducta guiada exclusivamente por la persecución del interés, placer, ganancia o beneficio privado, llevan hacia el bien general.

Fue el matemático John Nash quien demostró que este principio estaba “cojo”, pues el equilibrio u óptimo de un sistema se consigue sólo cuando los integrantes, además de procurar su interés individual, se esmeran por procurar el beneficio colectivo.

Esto se relaciona con lo que Humberto Maturana denomina egoísmo-altruista o altruismo-egoísta.

También tiene que ver con la idea expuesta por Mario Bunge, en el sentido de que lo mejor es la armonización de la competencia con la cooperación.